¿Cuántas brujas empoderadas somos en el mundo?

21 octubre, 2019
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Por Nicte-Há Tovar

¿Cuántas brujas empoderadas somos en el mundo?

“Si en el mundo hubiera un salto en el tiempo y regresáramos a la Edad Media, yo estoy del lado de las brujas”, es mi pensamiento al día de hoy. Y si me cuestionaran el por qué de tal decisión, comenzaría respondiendo a la siguiente pregunta: ¿Quiénes eran las brujas y que sucedió con ellas?

“La caza de brujas en Europa fue un ataque a la resistencia que las mujeres opusieron a la difusión de las relaciones capitalistas y al poder que habían obtenido en virtud de su sexualidad, su control sobre la reproducción y su capacidad de curar”, así lo señala la italiana, feminista e historiadora Silvia Federici, en su libro El Calibán y la bruja.

Y es que resulta  inimaginable que durante siglos las mujeres señaladas como brujas hayan sigo perseguidas, torturadas y ejecutadas bajo argumentos repletos de ignorancia, enfrascadas en simples leyendas y supersticiones religiosas, y que  dichos argumentos tuvieran un resultado catastrófico para nuestras predecesoras en la defensa de los derechos humanos de las mujeres, ya que fueron asesinadas por el hecho de ser mujeres, asesinatos que hasta hace poco podemos catalogar como feminicidios.

Sí, fueron los primero feminicidios registrados en la historia de las mujeres. En este sentido retomo el término de feminicidio que la investigadora feminista  mexicana Marcela Lagarde acuñó, quien señala que: El feminicidio es el genocidio contra mujeres y sucede cuando las condiciones históricas generan prácticas sociales que permiten atentados violentos contra la integridad, la salud, las libertades y la vida de niñas y mujeres”.

Ahora sabemos que las brujas fueron mujeres, perseguidas, asesinadas tras descubrir que eran mujeres empoderadas, inteligentes, atrevidas, revolucionarias, que demostraban su sabiduría al mundo, no permitían imposiciones, se organizaban en los aquelarres, como definían sus verdugos a las sesiones cuando ellas se reunían para compartir ideas, denunciar injusticias, lograr cambios en la estructura social violenta que las perpetraban, entre ellos impedir su dominio y ser libres de su sexualidad frente a la sociedad que las oprimía; eran diferentes y tenían comportamientos que para los otros eran intolerables, mismos que provocaban en la población miedo y desprecio, al grado de reducirlas a seres abominables con rostros y cuerpos que emanaban horror.

Sin embargo, nos enfrentamos a un problema, y es que nunca sabremos con certeza el por qué de su persecución, pues no contamos con el otro lado de la moneda: el registro de su defensa, gracias a que sus inquisidores, hombres desde luego, silenciaron sus voces con su ejecución, y las historias que nos cuentan sobre su existencia solo han abonado a inculcar temor y han tratado de sembrar odio entre nosotras las mujeres, las brujas empoderadas.

Pero… ahora vivimos otros tiempos, es el siglo XXI, esto ya no sucede ¿verdad?, ¿oh, sí?

Ahora somos un sin fin de mujeres empoderadas, entre ellas, mujeres trabajadoras, con estudios universitarios, atletas, médicas, ingenieras, maestras, abogadas, arquitectas, empresarias, madres jefas de familia, madres solas, presidentas, niñas líderes mundiales, referentes de lucha y de poder. Un listado interminable de mujeres y niñas que si hubiéramos nacido hace unos siglos nos hubieran quemado en la hoguera. Las cosas poco a poco se han transformado, la sororidad nos atraviesa y la caza de brujas no volverá, porque también somos impulsoras de las que nos acompañan, tejemos redes y construimos alianzas que nos fortalecen. No permitiremos una vez más que de manera arbitraria silencien nuestras voces, proyectos, metas y sobre todo nuestra vida.

El dato: De acuerdo con Marcela Lagarde, la palabra sororidad se deriva de la hermandad entre mujeres, es percibirnos como iguales que podemos aliarnos, compartir y, sobre todo, transformar nuestra realidad. Porque todas, de diversas maneras, hemos experimentado la opresión; la práctica del empoderamiento es lograr que las mujeres no flaqueen, no sean víctimas de chantaje y de hostilidad emocional o ideológica, no se expongan a la violencia, aprendan a protegerse y evitarla, y que al enfrentar los retos no sólo se mantengan, sino que profundicen y avancen en sus convicciones y sus nuevos objetivos, al tiempo de lograr que las leyes avalen el avance de las mujeres al garantizar de que aún quien no esté de acuerdo deba respetarlo.

Por estos motivos es que he decido ponerme del lado de las brujas, porque me considero una de ellas, pero me invade la curiosidad de ¿Cuántas brujas empoderadas seremos en el mundo?, ¿cuántas más agradeceremos su lucha?, pues a pesar de no tener el registro de sus testimonios, sabemos que son nuestras ancestras, que con sus esfuerzos y atrevimiento nos preceden para hoy ser consideradas como sujetas de derechos que unidas hemos arrebatado a quienes buscan dominarnos, desde el derecho al voto, a la salud, la educación, a decidir por nuestros cuerpos, a la autonomía, a la igualdad, a no ser cosificadas ni servir a los demás, a protestar, a decir ¡no!, y a la libertad.

Que la sororidad nos acompañe.

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Empowerment

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